Una visión de futuro

El siglo XXI va a ser una era de grandes cambios. Veremos, por ejemplo, cómo los vehículos que circulen por las carreteras serán prácticamente perfectos desde la perspectiva de la seguridad, economía y respeto al medio ambiente. Los materiales de su interior garantizarán la máxima seguridad para los pasajeros en caso de un accidente; pesarán un 40% menos que los vehículos de hace dos décadas, llevarán neumáticos con alta resistencia a la rodadura, a la abrasión y al desgaste y, al funcionar con pilas de hidrógeno, apenas emitirán gases de efecto invernadero. Para ser capaz de participar progresivamente en la generación de estos adelantos el sistema productivo vasco deberá prepararse y estar a la altura de las exigencias del mercado.

La nanociencia y la nanotecnología son la respuesta a muchos de los retos económicos, sociales y ambientales a los que nos enfrentamos en el presente. Y más importante aún, son el vehículo para impulsar una revolución dentro de la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) que implicará el desarrollo de un modelo con nuevas formas de producción y nuevas relaciones entre los agentes del sistema vasco deinnovación y entre estos los agentes externos. Impulsar la integración de la nanotecnología en las empresas vascas será una de las claves para optimizar el nivel de productividad de la CAPV, acelerar la innovación de los principales sectores de actividad económica y promover la diversificación de nuestro tejido industrial.

Para ello necesitaremos construir un nuevo modelo de relaciones en el que estén implicadas las empresas, los agentes científicos, tecnológicos, políticos y sociales de dentro y fuera del país. Un modelo que consolide el intercambio continuo de información y conocimiento y permita la creación de nuevas oportunidades de negocio. Un modelo basado en la colaboración intensiva de todos los agentes.

Las aplicaciones de la nanotecnología se extienden a la práctica totalidad de sectores de gran crecimiento como la electrónica, la energía, la producción de materiales para el transporte y la construcción, la moda, la alimentación o el cuidado personal. Gracias a la nanotecnología dispondremos de cremas que nos protegerán de las radiaciones solares, nos cuidarán la piel y eliminarán nuestras arrugas; nos vestiremos con prendas que cambiarán de color dependiendo del entorno y ya no se ensuciarán; generaremos energía de forma limpia; sensorizaremos los edificios; reinventaremos la informática con computadores cuánticos basados en electrónica molecular… La puesta en valor económico de la nanociencia complementa otras apuestas empresariales vascas como las biociencias. Gracias a las innovaciones radicales posibilitadas por la nanociencia seremos capaces de poner al alcance de las personas herramientas de diagnóstico y terapia que serán claves en el tratamiento del cáncer y de otras enfermedades. En la misma línea, el impulso de la nanociencia al desarrollo de la medicina regenerativa y el avance de una nueva generación de biomateriales permitirá, entre otras cosas, la sustitución de tejidos dañados por nuevos tejidos sanos y funcionales.

En futuro próximo asistiremos a aplicaciones revolucionarias que hoy no somos siquiera capaces de anticipar. En definitiva, la nanotecnología será el catalizador de un gran cambio cualitativo y cuantitativo en la industria que nos traerá nuevos productos y procesos. Las empresas vascas, sumadas a la innovación posibilitada por la nanotecnología, serán más competitivas en los mercados internacionales. No hay ningún ámbito ni agente del sistema productivo vasco que no pueda beneficiarse de una u otra forma del desarrollo de la nanotecnología. Es el momento del futuro. Ya estamos ahí.